No lo comprendí, lo leí desde mi portátil

Hace unos días leía un pequeño artículo que decía que leer en aparatos electrónicos limita la comprensión.

Esta noticia estaba basada en un estudio que llevó a cabo la Universidad de Stavanger de Noruega en la que 50 personas leyeron una historia de 28 páginas de una novela de Elisabeth George.ipad_06

25 de ellas lo hicieron en papel impreso mientras que el resto lo hizo en un dispositivo electrónico.

Tras la lectura se les hizo a los lectores una serie de preguntas acerca de los personajes y características. El resultado fue que las respuestas de los que leyeron en papel fueron más certeras.

En relación a este estudio hay otro en el que se observó que los lectores se sumergen más emocionalmente cuando leen en papel, ya que, la retroalimentación háptica, es decir, el sentido del tacto y las sensaciones, no ofrece el mismo soporte mental que el iPad.

Tras leer este artículo me doy cuenta de que, actualmente, todo lo que leemos (si es que leemos algo) lo hacemos a través de nuestros dispositivos electrónicos.

Párate a pensarlo, ¿has visto a alguien leyendo en el bus o en el metro, camino del trabajo, un libro impreso o periódico en papel? Rara vez. Todos tienen sus cara iluminadas por su móvil, tableta o portátil. Enlace en Facebook, Twitter o LinkedIn, ebooks o el Norte de Castilla digital. Todo online.

¿Y en los colegios? En los colegios también.

LOGO_redxxiDesde hace varios años se están implantando en el país numerosos proyectos, uno de los más sonados el proyecto Red XXI-Escuela 2.0 llevado a cabo por la Consejería de Educación de Castilla y León y el Ministerio de Educación y Deporte que consistió básicamente en las transformación en aulas digitales de todas las aulas de los cursos 5º y 6º de Educación Primaria y de 1º y 2º de ESO mediante la dotación de ordenadores para el uso personal de todos los alumnos de los cursos mencionados.

Hemos creído que la competencia digital y tratamiento de la información que se ha de alcanzar en Educación Primaria consistía en llenar las aulas de ordenadores y pizarras digitales sin tener en cuenta si su uso, tanto excesivo o no, era apropiado para los alumnos cuyos cerebros a esas edades aún está formándose y madurando.

Si ya de por sí es complicado que un alumno del siglo XXI mantenga la atención en unaipad_n-web actividad durante cierto tiempo, debido a la asombrosa cantidad de estímulos que recibe y a los que responde, debido a que son niños multitarea, el hecho de que leer en aparatos electrónicos limita la comprensión, no mejora las cosas.

La inclusión de las TIC en nuestras vidas y en las aulas se ha producido de una manera tan abrumadora que, desde mi punto de vista, nos ha sobre pasado.

Para finalizar, la conclusión a la que llega el estudio es que la lectura se está volviendo intermitente y fragmentada y, la pregunta que me ronda la cabeza es si debemos seguir fomentando en los más pequeños la lectura en aparatos electrónicos.

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Yo no leo porque no me gusta

La carrera docente es pura vocación. Requiere de mucho esfuerzo, trabajo y cursos. Todo profesor ha de estar en continua formación, reinventándose cada día, informándose, aprendiendo.

Se trata de un aprendizaje permanente. Vivimos en una sociedad cambiante, que evoluciona a la velocidad de la luz y nosotros como profesionales, tenemos un compromiso con la actualidad, debemos estar siempre al día con los avances sociales y tecnológicos.

A pesar de todo lo redactado anteriormente, la carrera profesional de un docente puede acabar incluso antes de que ésta empiece con la simple frase de Yo no leo porque no me gusta.cropped-1368904797067.jpg

Sí, has leído bien. Personalmente creo, que aquel profesor que no lee ni inculca el valor y el gusto por la lectura, por mucha formación que tenga y trabajo que realice, no es un buen profesor. Quizá sea un poco extremista lo que estoy diciendo, pero a mi parecer, es cierto.

Un profesor que no inspira gusto por la lectura no será capaz de desarrollar ese mismo gusto en sus alumnos. Debemos de entender que somos un referente para nuestros pupilos y que si nosotros no leemos, ellos tampoco lo harán.

Desgraciadamente, en nuestra sociedad, leer es un hábito casi extinto. ¿Cuántos de vosotros estáis leyendo un libro en estos momentos?

Muchos niños, y sobre todo adolescentes, son reacios a leer, y esto es porque en muchos casos, las lecturas son obligadas. No debemos ver la lectura como un castigo, sino como una aventura que debemos vivir personalmente. Tanto padres como profesores, debemos interesarnos por el gusto de nuestros niños y de esta forma desarrollar en ellos un hábito lector que les ayudará en el día de mañana.

Y es que, a pesar de que muchos piensan que a la lectura sólo hay que dedicarle los ratos perdidos, que se pierde vida mientras se lee, ésta se trata de un pasatiempo que aumenta la capacidad de concentración, promueve la empatía,  favorece las conexiones neuronales y previene la degeneraciones cognitivas asociadas a la edad.

La lectura también favorece las relaciones sociales, reduce el estrés y activa el sistema visual.

Leyendo adquirimos vocabulario, conocimiento, aprendemos a escribir bien y a expresarnos mejor y fomentamos la imaginación y la creatividad.

Como padres y profesores, en nuestra mano está el deber de fomentar la lectura en nosotros mismos y en nuestros hijos y alumnos.