Educación Positiva: La importancia de aprender jugando

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Como hemos visto en posts anteriores sobre la Educación Positiva, el aprendizaje de los niños se ve más efectivo cuando éstos son felices, de eso no cabe la menor duda.

Si nos fijamos, el momento en que los niños son más felices es cuando están jugando, por tanto, no es de extrañar la relación existente entre el juego y el aprendizaje, sobre todo en la primera infancia.

A pesar de que los educadores siempre han considerado importante el juego en las clases, las crecidas demandas por la responsabilidad del docente y los resultados medibles están empujando el juego a la periferia del currículo.

Lo mismo pasa en las familias. Muchos son los padres que no dedican tiempo a jugar con sus hijos o que prefieren apartar o limitar el juego con el afán de protegerlos de todo sin saber que el juego activo e imaginativo, con su rudeza y caídas, facilita el desarrollo sensomotor y físico del niño, es una forma natural de prevenir la obesidad y que los recreos también contribuyen a lograr un mejor rendimiento académico de los niños.

El juego activo e imaginativo se caracteriza por ser un recurso creador, tanto en el sentido físico (desarrollo sensorial, motor, muscular, coordinación psicomotriz), como en el mental, con un claro valor social y afectivo, puesto que contribuye a la formación de hábitos de cooperación y ayuda con un carácter motivador.

Según la investigación publicada en la revista The importance of Being PlayfulEducational Leadership en 2003, se demostró que los niños que se encontraban en aulas que apoyaban el juego, no sólo dominaron las destrezas y conceptos de lecto-escritura a un modo más alto sino que también desarrollaron mejores destrezas sociales y de lenguaje, y aprendieron cómo regular sus comportamientos físicos y cognitivos.

¿Quieres saber más sobre la importancia del juego en el aprendizaje? Haz click aquí

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Educación Positiva: La clave de la felicidad

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Como ya vimos en otra ocasión en el post “Educación positiva: El remedio del Siglo XXI”, la educación positiva enseña a inculcar en los niños el optimismo, basándose en que éstos crezcan sintiéndose queridos y felices, consiguiendo así que las cosas nos vayan mejor en la vida.

Los objetivos principales de esta nueva rama de la psicología positiva aplicados en la educación son que los niños y jóvenes sean capaces de desarrollar sus propios aspectos positivos, las fortalezas personales (a las que hicimos referencia en el post anterior) y fomentar al máximo su bienestar presente y futuro.

Ya en la L.O.E se tuvo en cuenta la urgente necesidad de desarrollar las habilidades y capacidades de los alumnos, no sólo las cognitivas, sino también las emocionales, el desarrollo del optimismo, la autonomía e iniciativa personal, aprender a aprender, aprender a ser, etc.

Sí, lo tuvieron presente en la teoría, porque en la práctica, el cambio no se ha producido. El desarrollo de las aulas sigue igual, fomentando los contenidos conceptuales, sin tener en cuenta los procedimentales y actitudinales, con el fin de formar trabajadores para puestos de trabajo en el que les prometen que encontrarán la felicidad, y tristemente, la realidad es otra.

¿Qué nos pasa? ¿Somos incapaces de que nuestros niños y jóvenes sean felices en la escuela?

Si quieres saber cómo hacer que tus hijos sean felices en la escuela, pincha aquí.

Educación positiva: El remedio para el siglo XXI

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Un hecho que durante los últimos meses ha sido punto de las preocupaciones de la sociedad actual, y que comienza a ser noticia, es la prevalencia de la depresión entre los jóvenes, la cual es sorprendentemente alta en todo el mundo. Según algunas estimaciones, la depresión es alrededor de diez veces más común de lo que era hace cincuenta años.

Este hecho junto con el incremento nominal de la felicidad y la  necesidad de un mayor bienestar para la mejora del aprendizaje fueron razones más que suficientes para que el Dr. Martin Seligman, director del Centro de Psicologí­a Positiva de la Universidad de Pennsylvania y fundador de la Psicologí­a Positiva llevara a cabo el desarrollo de  programas que fomentan en las aulas la educación positiva.

¿Qué es la educación positiva?

La educación positiva se podría definir como la educación para las habilidades tradicionales y para la felicidad. Es una rama de la psicología positiva aplicada a la educación basada  en el estudio de las emociones positivas y las fortalezas del carácterque nos enseña cómo inculcar en los niños el optimismo, una saludable actitud que se relaciona con la felicidad y que consigue que realmente las cosas nos vayan mejor en la vida.

El objetivo de la educación positiva es crear en las aulas un ambiente caracterizado por una mayor atención y un pensamiento más positivo y holístico frente a la atención reducida y el pensamiento crítico y analítico del carácter negativo. Para ello es imprescindible que los niños y jóvenes crezcan sintiéndose queridos, estimulando en ellos sentimientos de auto-eficacia y expectativas de éxito.

La pregunta que queremos abordar ahora es: