¡Comienzan las extraescolares!

Septiembre, un mes especial para todos los niños y los no tan niños… ¡Comienza la vuelta al cole!

Ahora llega octubre y no sólo es especial por el otoño, también por el comienzo de las clases extraescolares.

Desde el retorno a las aulas son muchas las posibilidades que se ofertan: deportes, idiomas, manualidades, informática, teatro, y un sin fin de ellas. Múltiples son los motivos para apuntar a los hijos, pero lo que debemos tener claro es que nunca debemos verlas como una actividad en la que mantener ocupado al niño es lo que salimos de trabajar. Tenemos que ver estas actividades como un espacio de aprendizaje, de motivación y diversión, con múltiples beneficios y no como una prolongación del horario escolar.

Actividades extraescolares pozuelo

Como profes y monitores de las actividades extraescolares debemos ser conscientes de que muchos niños y niñas pasan hasta 10 horas diarias en el centro. Primero en madrugadores, el horario lectivo, a continuación el comedor y una o dos clases complementarias. Nuestra labor es intentar hacer de estas actividades momentos a los que los niños quieran ir. Espacios amenos en los que relacionarse con los compañeros desde otro ámbito que no sea únicamente el académico, donde primen los aprendizajes y no los resultados, donde el alumno y profesor compartan experiencias y haya un aprendizaje recíproco. Que se trata de que aprendamos y nos formemos todos.

Olvidémonos de la monotonía de lluvía tras los cristales de Machado y potenciemos unas extraescolares a las que estemos deseando ir.

Porque, aunque la enseñanza sea no reglada, la ilusión sigue siendo la misma.

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Educación Positiva: La importancia de aprender jugando

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Como hemos visto en posts anteriores sobre la Educación Positiva, el aprendizaje de los niños se ve más efectivo cuando éstos son felices, de eso no cabe la menor duda.

Si nos fijamos, el momento en que los niños son más felices es cuando están jugando, por tanto, no es de extrañar la relación existente entre el juego y el aprendizaje, sobre todo en la primera infancia.

A pesar de que los educadores siempre han considerado importante el juego en las clases, las crecidas demandas por la responsabilidad del docente y los resultados medibles están empujando el juego a la periferia del currículo.

Lo mismo pasa en las familias. Muchos son los padres que no dedican tiempo a jugar con sus hijos o que prefieren apartar o limitar el juego con el afán de protegerlos de todo sin saber que el juego activo e imaginativo, con su rudeza y caídas, facilita el desarrollo sensomotor y físico del niño, es una forma natural de prevenir la obesidad y que los recreos también contribuyen a lograr un mejor rendimiento académico de los niños.

El juego activo e imaginativo se caracteriza por ser un recurso creador, tanto en el sentido físico (desarrollo sensorial, motor, muscular, coordinación psicomotriz), como en el mental, con un claro valor social y afectivo, puesto que contribuye a la formación de hábitos de cooperación y ayuda con un carácter motivador.

Según la investigación publicada en la revista The importance of Being PlayfulEducational Leadership en 2003, se demostró que los niños que se encontraban en aulas que apoyaban el juego, no sólo dominaron las destrezas y conceptos de lecto-escritura a un modo más alto sino que también desarrollaron mejores destrezas sociales y de lenguaje, y aprendieron cómo regular sus comportamientos físicos y cognitivos.

¿Quieres saber más sobre la importancia del juego en el aprendizaje? Haz click aquí